martes, 24 de febrero de 2009

Esas noches

me gustan las noches cuando el viento

sacude tus cabellos y estos cobran vida

esas noches en que la luna nos acompaña

refugiándose en los rincones de un café

contemplando el vals del humo del cigarro

y nos entregamos al yugo de la música

mientras deshebro el tabaco y tú te comes las uñas

al ritmo compulsivo y púrpura de las epilepsias

afuera la gente se entretiene esquivando la llovizna

adentro nosotros aplaudimos a los adefesios

que recorren las paredes empapándolas de sombra

como recordándonos que nacimos de la tiniebla

y que nunca estuvimos tan tranquilos y felices

que a veces se es más libre abarrotado entre muros

que en la plenitud infinita de la tierra baldía

son esas noches de cárcel espontánea y libre

donde el barullo se transforma en melodía

cuando la sangre fluye cual cerveza o lo contrario

noches de tartamudeo aplausos y vocinglería

noches en que aporreamos con onomatopeyas la tristeza

noches que se evaporan con la afonía de la última bebida

f j ingelberts

lunes, 23 de febrero de 2009

El analfabeto político - Bertolt Brecht

El peor analfabeto

es el analfabeto político.

Él no oye, no habla

ni participa en los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida,

el precio de los frijoles, del pescado,

de la harina, del alquiler, del calzado

y de las medicinas

dependen de las decisiones políticas.

El analfabeto político es tan animal

que se enorgullece e hincha el pecho

al decir que odia la política.

No sabe el imbécil que

de su ignorancia política proviene

la prostituta, el menor abandonado,

el asaltador, y el peor de los bandidos,

que es el político aprovechador,

embaucador y corrompido,

lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.



Bertolt Brecht

viernes, 20 de febrero de 2009

Hay palabras

Hay palabras sin pronunciar que truenan en mis oídos

hay palabras inexistentes y sin pronunciar que me hablan

hay voces invisibles que escuchan mis oídos ciegos

sonidos que se arrastran, flotan, se retuercen y caen

hay palabras que nunca se dirán y que oí hace tiempo

hay cantos de un coro impalpable

hay versos de un poeta intangible

hay ecos de versos y cantos ilusorios

que retumban en la cueva de mi mente

y estallan sin piedad

hay una gritería de susurros

hay una galería de voces pintadas en la pared

y que nadie pintó porque la pared está vacía

hay palabras, como éstas, que todos deberían oír y es una pena

porque hay palabras que nadie quiere decir y todos las dicen.


F. J. Ingelberts

viernes, 13 de febrero de 2009

Otro

Este texto ya tiene unos meses de nacido, algunos ya lo habrán leído:


Te he dicho un millón de veces que mientras tengamos pantalones cualquier servilleta sale sobrando

Garabateamos nombres, situaciones, ciudades

Desprotegidos vamos, metiendo las manos en los bolsillos, buscando recuerdos en la maraña de olvidos

Escupimos en la tierra, en el mar, en la arena, lo que tocamos se torna barro

Y moldeamos figuras grotescas, como tú, como yo

Todas mis palabras no son más que salitre marcando la aurora y el crepúsculo de mis discursos

Que no dicen nada, que no dicen

Nada es lo que te quedará de mí, cuando llegue a la ciudad el circo de mi vida

Acompañado del carnaval de mi muerte

Si recuperaras cada abrazo, cada cielo, cada vestigio de sed de ti

Si te rascaras la cabeza, porque las uñas son tus musas

Hemos despotricado contra todo y todo nos ha maldecido

Estamos a mano

Andamos a pie

Las huellas que dejamos no representan nada

Los caminos que tomamos ya fueron tragados por otros pasos

Otros ecos, otros ecos

Hicimos un pacto de sangre y saliva en una tarde de abril

En la plaza de armas o frente a la iglesia barroca o en mi cama

La distancia es el borrador de las promesas hechas a lápiz

Firmadas sin testigos

Si me costara perdonar sería pobre

Uno busca la felicidad en la sección amarilla

Vivimos al filo de la risa y el llanto

Hemos agonizado en bares, en ríos, en puentes desérticos

Hemos visto caer el telón de la noche eléctrica

Inundando tus pupilas de estrellas

Nos hemos ahorcado con el cordón umbilical del teléfono o la computadora

Nos hemos desnudado con rayos x

Pataleamos como caballos broncos golpeando a quien quiera darnos un abrazo por la espalda

Tengo más arrugada la frente que mis camisas sin planchar

He perdido el olfato de tanto buscarte

Y no es que no te haya encontrado sino que te saco la vuelta

Los caminos están hastiados de nosotros y se han tomado el día libre

Haremos un picnic de besos

Con caricias te daré una paliza

Nos reiremos en clave Morse

Firmaremos nuestra sentencia de vida

Alguna vez pensamos que no volveríamos a beber de la misma fuente

Y que los tractores se apoderarían de las autopistas

Estábamos equivocados

El amor anda en la cuerda floja, el sexo o la retirada penden del hilo que se ha tragado el Minotauro

Alguna vez dijiste que el Sol perseguía a la Luna para hacerle el amor, como Zeus a Europa pensé yo, como yo a ti

Te he dicho un montón de veces que para qué quieres una sombrilla si tienes paraguas

Pero no escuchas porque siempre tienes los oídos husmeando en cualquier otra voz.


F. J. Ingelberts

miércoles, 11 de febrero de 2009

Poema

Aquí un poema escrito hace un par de meses que publicaron en el segundo número de Plaza Ludens:

Aquí estamos a esta hora

que es la misma hora de siempre

la hora del día eclipsado

de la mañana y la tarde mortecinas

la hora del trago del deguste

del regüeldo atroz

la hora que no es hora porque no pasa el tiempo

el tiempo que no es tiempo porque nadie sabe el tiempo

el tiempo sabe a alcohol

el alcohol sabe a infinito instantáneo

a vida desechable

a encuentro fugaz

hay que hacerle el amor al tiempo

manosearlo hasta que reviente extasiado

y quede suspendido por siglos que son segundos que son eras

hay que violarlo penetrarlo hacerlo nuestro y de ustedes y ellos y nadie

hay que sonsacarlo engañarlo

hay que madrearlo sacarle el mole y brindar por ello

brindar a sabiendas de que no volverá el día con su luz a cuestas

porque ahora justo a esta hora

hemos matado al tiempo


F. J. Ingelberts (Leuven, 2008)


correo:

centrodelasartesludens@live.com.mx